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Vela Latina Canaria
majestuosa expresión
del arte en navegación,
de bravura solidaria
desigual lucha en el agua
de cada tripulación
contra el viento, mar y acción
de la embarcación contraria.
Descomunal diferencia
entre arboladura y casco,
con seis cincuenta de largo
por más del doble de percha,
palanca, dicho en su jerga,
que llega al punto más alto
de tan ingenioso barco
que la tradición conserva.
Barquillos cambulloneros
y de la pesca de altura
dieron más tarde figura
al actual bote nuestro,
único en el Universo
por su gran envergadura,
por ser más que una aventura
entre La Laja y el Puerto.
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La salida es un momento
de indescriptible emoción,
una y otra embarcación
disputan el barlovento;
las velas se van ciñendo
al mandato del patrón
y en un puño el corazón
de los hombres que van dentro.
Viene una racha de viento,
el cuerpo atrás, en tensión,
obedeciendo la acción
del que ordena el movimiento
cada regata el encuentro
de una creciente afición,
¡Tripulante, con razón,
mereces un monumento....!
Fernando Roque
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